PUDOR

Una de las cosas que te tienes que quitar cuando te sientas a escribir es el pudor. Yo por lo menos me doy esa consigna; si me da vergüenza lo que escribo es que voy bien. No vergüenza de mi estilo o de mi gramática… (eso lo puedo trabajar) sino de lo que cuento. En algún lugar de mi cerebro guardo memorias y emociones que tengo que destapar, y para eso, no puedo tener pudor. Es un ejercicio complicado porque yo soy muy pudorosa y vergonzosa, y tímida. Algunos dirán que no es así, que no lo parezco, pero lo soy. Será que a fuerza de superar mis barreras voy logrando ser más desinhibida. 

La primera vez que sentí que se me quitaban los pudores fue cuando di a luz a mi primer bebé. Llegas al hospital, te despelotas, te ponen la bata azul que te deja el culo al aire, te rasuran (de aquella manera) y pasan, no sé cuantos desconocidos, a ver cómo llevas los centímetros de dilatación del cuello del útero; un cuello que ni tú te conoces muy bien del todo… (yo le eché una ojeada al mío una vez, gracias a una ginecóloga muy feminista que me obligó a vérmelo; pero esa es otra historia…) Es en los hospitales dónde uno recuerda que no es nadie, y relativizas. Te das cuenta que algunos han visto tantos cuellos que les da completamente igual el tuyo… en fin… El pudor no es nada útil ni para escribir ni para parir, y tampoco es nada sexy; de eso me di cuenta haciendo el amor, aunque tardé… No hay hombre que se entusiasme con una mujer pudorosa. Me pregunto si el pudor es útil para algo. 

En esta era, la nuestra y la occidental —no la global—, la de las contradicciones (o como dice Roger Domingo, mentor de autores, la de los ofendiditos), en la que uno puede ser tan desvergonzado como censurado, el pudor, si útil, sin duda es de quita y pon. Uno no puede ser pudoroso sino estar pudoroso. Estar vestido o desvestido, estar en público o en la intimidad, estar protegido o desvalido… probablemente es una cuestión de saber estar. Un estar que cuando me pongo a escribir para mi significa: desnudez, exposición y vulnerabilidad. Algo que solo puedo hacer a través de la palabra escrita. En voz alta, a corazón abierto, sobre un escenario, frente a un público o frente a ti, sería incapaz. 

Saludos muy cordiales y sin tapujos

Alex

P.D – La de la foto soy yo, embarazada de mi primer hijo. Recién despierta. Todo el mundo me preguntaba si iba a tener gemelos…