Instrucciones para un beso

No os diré de dónde sale la idea de redactar un pequeño manual sobre el arte del besar, iré al grano.

Para besar bien, además de tener ganas, pero no unas ganas simples, sino unas buenas ganas, hay que dejarse relajar, y no por el otro, sino por uno mismo. Esto vale para todos, no voy a enumerar a todos los géneros porque es una tarea cada vez más complicada e inútil, la cuestión está en la boca, y salvo raras excepciones, rarísimas, por no decir nulas —que nunca se sabe—, todos tenemos boca.

Primero, relaja los cachetes que sostienen la sonrisa, y la barbilla, después, los labios, y a la lengua solamente hay que dejarla que haga lo que por naturaleza hace por sí misma: curiosear. A este proceso básico añade adaptar la apertura de tu boca a la del otro. No se te ocurra abrirla ni un milímetro más que la de la otra persona. Be a mirror, my friend. (Sé un espejo). Haz que encajen sin que parezcan dos cuevas hambrientas, que no sobre espacio; si estás relajado no temas estar apretando demasiado la mandíbula, no sucederá. A partir de ahí, todo es lenguaje, diálogo… para hacerlo bien no te impongas, nada de meter la lengua hasta la garganta, si quieres demostrar pasión usa el abrazo, las caricias, las manos, abre los ojos, pero la lengua déjala que explore lo apetecible, que no son las amígdalas. Escucha, contesta, deja que actúe el silencio, contesta, propón cambios de ritmo —acelera y ralentiza para no aburrir— y pequeñas variaciones en el tono —alegre, lánguido, voraz—; se trata del arte de conversar. Dominadas estas técnicas básicas, puedes explorar sus modalidades. Intercala besos fugaces con chupeteo, relaja y relaja, porque relajar relaja también al otro, mordisquea con extremo cuidado el labio inferior del contrario, ten paciencia, diviértete, saborea, sé un glotón, se te tiene que hacer la boca agua. Disfruta, y exprésalo, con un suspiro, un gemido, que también es aceptable y deseable.

FIN

Estas instrucciones son infalibles, pronto escucharás que te dicen: ¡qué bien besas! ¿Te acordarás de escribirme para contármelo?

Alex

P.D. – La foto soy yo siendo mi espejo, es un poco didáctica, lo sé, espero que me perdonéis esta performance. 

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