Los síntomas del amor

Un estudio, de los mil que existen, dice que puedes tardar ocho segundos y medio en enamorarte. El flechazo es prácticamente instantáneo. No es lo habitual. No sé lo que tarda uno en desflecharse, pero una cosa está clara, uno no va por ahí enamorándose en un instante. Cuando esto sucede, el cerebro reacciona, libera un fantástico y potente cóctel de neurotransmisores, que hace que se te acelere el corazón, se te encoja el estómago y te tiemblen hasta las canillas. Entonces lo sabes; te has enamorado. Pero, ¿y si con el primer vistazo tu cerebro no ha reaccionado?, ¿cómo saber si te gusta alguien? Esa es la pregunta que me hicieron hace un par de días, y me sorprendió, ya que el amor a fuego lento, al revés que el amor a primera vista, sería lo más común, y lo mejor conocido. 

Mi primera reacción ante la pregunta no fue nada empática, lo reconozco, y mi respuesta fue algo así como: si no sabes cómo… apaga y vámonos… lo primero es saber qué es lo que uno quiere, o no quierey después sabrás si la persona encaja en tu vida, o no, para saber si te gusta… Pero, la cuestión me ha seguido rondando la cabeza, y se me ha ocurrido que podía definir en un decálogo (nada científico y completamente personal), el conjunto de síntomas que pueden ayudar a la persona dubitativa a responder a su pregunta. Serían estos: 

  1. Sin flechazo, tu cerebro no ha sido raptado por los neurotransmisores (oxitocina, dopamina, adrenalina), y como puedes analizar con toda lógica la compatibilidad con esa persona, lo primero sería averiguar si te gusta físicamente o te resulta repugnante. Sí… repugnante. Ten en cuenta que el amor obliga a besar mucho, y que si te resulta repugnante no podrás hacerlo. Analiza el sabor, el olor y la maña. Si te gusta, puedes pasar al siguiente punto, si no, pues ya sabes, no repitas. 
  2. Si el beso enciende la pasión, lo siguiente es averiguar si la química continúa en la cama. Si no hay química puedes desarrollar una gran amistad, pero no te engañes, esa persona no te gusta.

No se me ocurren más puntos. Se me ha quedado un decálogo que es más bien un biálogo… pero es que creo que solo bastan estas dos cosas para saber si la persona te gusta o no. Otra cosa es si esa persona es compatible con tu vida, si te enamorará, o si será el amor de tu vida. Y aquí la cuestión no está en el otro, está en ti. Implica un análisis sobre ti mismo, cosa que por lo visto, no es tan evidente como tendría que serlo. Al parecer no todo el mundo se pregunta a sí mismo: ¿qué quiero yo? De ahí, el que algunos se la pasen dando tumbos. Pero es que la respuesta a ¿qué quiero yo?, tampoco es tan obvia.

Recuerdo cuando mi hijo mayor cumplió los dieciocho, y salió el tema de la mayoría de edad, y de la madurez. Entonces, me costó encontrar la manera para explicarle, según mi punto de vista, en qué consistía madurar —es lo que pasa con el primer hijo, todo es nuevo— , pero finalmente le dije: madurar no es una cuestión de fechas. Madurar es conocerte a ti mismo; averiguar qué te gusta y qué no. Qué quieres y qué no.

Así que, siguiendo mi propia lógica, para saber si puedes amar a alguien que te gusta, el decálogo giraría entorno a cómo entender quién eres tú y qué es lo que buscas en una relación. Vamos a ver si llego hasta 10.

  1. Compréndete. Comprende que no eres una cosa, eres una persona, y las personas somos un organismo complejo y cambiante. Un día queremos una cosa y al otro otra. No pasa nada. Es una cuestión de cambio y de adaptación. Pregúntate si puedes hacer cambios y si puedes adaptarte al otro.
  2. No sigas los pasos de nadie, construye tu propio camino. Te puedes inspirar en los demás, copiar su metodología, pero cada paso que des, que sea en tu propia dirección. En la que tú elijas.
  3. Puedes dar marcha atrás y desviarte del camino todas las veces que quieras. Cada giro, significará que has aprendido algo más de ti mismo. No hay líneas rectas. 
  4. Conecta con tus emociones. Las encontrarás en tu cuerpo. Conecta con cómo se siente y reacciona tu cuerpo. Es un gran indicador. No lo ignores. 
  5. A veces tendrás miedo. Sigue tu instinto. Cuando te diga que pares, para. Cuando te diga adelante, lánzate.
  6. Que no te avergüence equivocarte. Ensayo, error. Ensayo, error. Así se avanza.
  7. Solo puedes controlarte a ti mismo. Todo es impredecible y volátil. Acepta la naturaleza cambiante de la vida y no trates de controlarla. 
  8. Lo que hagas afectará a tu entorno; tu entorno te afectará a ti. Rodéate y protégete bien. A veces no puedes huir de ciertas compañías, pero sí que puedes aprender a que no te hagan daño.
  9. Trabaja mucho la imaginación. Será tu salvación contra la rutina. Y, te ayudará a que te puedas visualizar en diferentes situaciones.
  10. Lo que opinen de ti, que te resbale. Los que no se conocen a sí mismos, creerán conocerte a ti, e incluso no dudarán en juzgarte. Deja que piensen lo que quieran y sigue tu camino.

He llegado a 10. Y también a una conclusión: el amor no es un conjunto de síntomas. Es una construcción. La vuestra. La tuya junto a la de tu(s) persona(s) amada(s). Una construcción sublime, etérea, sin peajes ni barreras, que hay que venerar, porque el amor es entrega, en caída libre y sin ego. 

Alex

P.D- La de la foto soy yo, este verano, en el mirador que hay en el estrecho de Gibraltar. Un lugar mágico en la tierra dónde se encuentra el Atlántico con el Mediterráneo.