Carmen Posadas, en una entrevista algo reciente, dijo que cuando era joven le gustaban los hombres guapos, que más adelante le gustaban los inteligentes, y que ahora, le gustan los hombres buenos. Si la atracción femenina tiene etapas, yo las he tenido siempre muy mezcladas. Me gustan guapos, inteligentes y buenos, todo a la vez. Yo lo quiero todo. Aunque es cierto, que en esta etapa de mi vida me estoy inclinando bastante más hacia los inteligentes. Me gustan los inteligentes. Soy fanática de los inteligentes.
He descubierto, bueno ya lo había descubierto, pero sin haberle dedicado mucho tiempo, a Juan Soto Ivars, en la tele. Me parece un hombre inteligente. Me gusta su lógica, las preguntas que se hace, las conclusiones a las que llega. Además, tiene un corte de pelo un poco infantil y una cara también infantil, de travieso, que le da un punto. A lo mejor yo le veo como muy crío, pero es porque yo le saco muchos años; mentalmente, en cambio no, yo no he alcanzado todavía la sabiduría que me tendría que haber regalado ya la madurez; mentalmente sigo en, más o menos, mis finales de los treinta. Juan, además, se llama Juan, que es un nombre de mis favoritos desde San Juan a Don Juan, me encantan los Juan, aunque a él le suelen llamar Soto Ivars, que tiene otro punto, porque suena muy original.
He buscado sus artículos, he leído algo, poco, lo confieso, me gusta más cuando habla y por eso me he apuntado a su nuevo podcast La cuota en Spotify. Soy muy fan de los podcasts. Llevan cuatro episodios nada más. Y son tres: Juan, Rebeca Argudo —creo que lo de la cuota es un guiño irónico hacia ella— y Alfonso J. Ussía.
Alfonso Jota Ussía… Alfonso J. Ussía… Qué pena que esa jota no es de Juan…
Yo ya era fan de su padre, que en paz descanse, y que una vez hasta me regañó en Twitter (hoy X) por haber dicho yo qué sé qué tontería, era uno de mis escritores favoritos de libros de vacaciones. No sé si todos los que leen libros obligados por el trabajo hacen lo mismo; yo como tengo que leer novelas en busca de historias que llevar a la gran pantalla, me reservo las comedias para las vacaciones, sin ser vacaciones lectoras, pero en fin, que me encantaba y que me desternillaba con las historias del Marqués de Sotoancho en verano.
Pero Ussía hijo, Alfonso Jota, Alfonso me causa sensación. Me gusta su voz, de pijo madrileño pero bien, su ironía, su inteligencia… Y no está mal, tiene un físico interesante, de niño bueno. Lo tiene todo. He buscado su edad, y sí, también le saco un porrón de años —aunque no entiendo cómo porque los dos hemos crecido escuchando la misma música— y además estoy casada, y además este fanatismo mío, no os creáis, no es carnal, es completamente platónico, es intelectual. Me he leído sus artículos y he descubierto su Madrid que huele igual a mi Madrid. A garito húmedo y a miel. Ussía es un flâneur madrileño, como yo, que soy otra flâneuse… Tenemos mucho en común. Aunque a él nuestro Madrid cosmopolita y cateto, mestizo y castizo, le recuerde a Londres, mientras que a mí me recuerda a Nueva York. Pero los dos nos pateamos las aceras anchas desproporcionadas y nocturnas, hemos hecho pellas para vagabundear por sus barrios populares y canallas, nos gustan los callos, las gildas y añoramos un tablao. Somos gatos.
Me he descubierto stalkeándolo, porque no es lo mismo espiar su Instagram que acosarlo, y hasta le he escrito: me gusta tanto como escribes
Así, sin punto final ni nada —ambiguo y abierto— como un verso de una canción cursi, o como una invitación. He perdido la sesera por un hombre inteligente; estoy en esa plena etapa que dice la Posadas; me he convertido en su fan.
Mañana, porque hoy ya no me da tiempo —últimamente no me da la vida— voy a darme un buen paseo por Madrid, para llegarme (esta expresión no es madrileña, es andaluza, pero me encanta) a la librería de la que también soy fanática El Halcón Maltés, que me queda un poco lejos, pero que me hará cumplir con mis diez mil pasos diarios, y voy a comprar uno de los libros de Alfonso. Me lo reservaré para el verano.
No sé si resistiré.
Alex
P.D. – En la foto salgo con mi refresco favorito.
Y la banda sonora Nacha Pop – La chica de ayer👇🏻
¡Gracias por leerme!
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