Están las palomitas o palonzuelas, las muy putas, alocadas con la primavera. En un ratito, mientras tomaba café después de comer con unos amigos, en la placita donde se rodó en su día la película La estanquera de Vallecas, una ratita voladora se ha dejado enamorar por un palomo y varias veces. ‘Así de rápido se reproducen’, he pensado, al ver el cortejo y la brevedad del acto, que han consumado repetidamente, supongo que para asegurarse la supervivencia de la especie. No les ha bastado con uno, se lo han montado varias veces, a nuestros pies, y sin ningún pudor. Yo juraría que les estaba gustando y que por eso volvían dale que te pego una y otra vez. Hacían buena pareja, ella más pequeñita y él con un buen pecho de gallo. A la cuarta, quinta o sexta vez, uno de mis amigos, que también se ha fijado en el descaro de los amantes, ha imaginado lo mismo, me ha mirado sonriendo y ha exclamado: ‘¡anda que cómo se lo están pasando!’
Nuestros otros dos amigos, éramos cuatro, no sabían de qué estábamos hablando. En realidad hay que estar un poco atento: dos golpecitos de pecho, una se sube a la espalda de la otra, sacude un poco la cola y ya está. Si no es porque le han dado incansablemente al apareamiento, creo que no nos hubiésemos enterado. Me parece que ha sido la primera vez que he visto una parejita de palomas tan atareadas en lo mismo, ignorándolo todo a su alrededor. Loquitas la una por la otra. El instinto le nubla a uno la sesera. A los humanos nos pasa igual. Las locuras que uno hace por amor.
Una auténtica locura es dormir con alguien que ronca; la falta de sueño te puede robar varios años de vida; no lo recomiendo. De todas las locuras que me han contado que se han hecho por amor, creo que esta es la peor. ‘No. La peor es seguir en una relación que no te conviene’, me corregirá otra amiga cuando lea este post. Y tiene razón, ambas locuras son fatales para la salud y encima son continuadas. Qué suerte que mis amigos se aman bien y me han asegurado que no roncan.
Otra bastante común, porque se la he oído a varias personas diferentes, es la de viajar —lejos; hace falta hacer kilómetros para que se considere una locura— para buscar o encontrarse con el ser querido. Aunque, a mí, eso no me parece tan loco. Conozco una que se cruzó media Inglaterra para encontrarse en una boda con su amor sin saber dónde era, sin móvil ni teléfono, y llegó; otro que viajó de Los Ángeles a Madrid y vuelta a Los Ángeles solo para pasar una noche con su amada; y una tercera a la que le dio un flechazo y a los cuatro días se cogió un avión, cruzó el charco y se casó. Ahora que lo pienso, sí, quizás lo de superar las distancias por amor es un poco locura.
‘Llenó toda la casa de pétalos de flores y de velitas encendidas’, me confiesa otro amigo, ‘¿ella?’, me aseguré yo de haber entendido bien. Y sí; fue ella. No sé en qué etapa de mi vida me despedí de mi sentido del romanticismo, pero a mí esa locura decorativa me parece un poco cursi, muy de spa o de sitio de masajes, en el mejor de los casos: una proyección; no le hagas a un hombre lo que te gustaría que te hiciera él a ti; es mi opinión.
Gastar dinero, tirar el dinero, en comidas y cosas caras… es otra modalidad de locura. Y lo será; será una locura, pero ¿por amor o por ego? Aunque una locura nada barata que me encanta es la de otro amigo mío que decidió enviarle a su amada un ramo de rosas ¡cada hora! Durante doce horas como regalo de cumpleaños. Tuvo que contratar varias floristerías porque una sola no podía cumplir el encargo. El mismo amigo que en otra ocasión le regaló una vaca a la afortunada. No sé si lo consideraréis locuras, pero a mí, como mínimo, me parecen una genialidad.
El amor te hace perder la cabeza; desaparecer del mundo; te hace invisible; te corta la respiración. Y en ese estado de inexistencia concentrado, enfocado en una sola molécula, atemporal, uno de repente es capaz de hacer algo insospechado.
‘¿Y tú? ¿Has hecho alguna locura por amor?’ Lo malo de preguntar es que a veces también tienes que contestar.
—No —mentí.
—Claro, es que tú eres una mujer milimétricamente racional.
Y por lo que se ve, mentí muy bien.
Alex
P.S.- Por cierto que hay que tener mucho cuidado con las palomas porque además de ser más frescas que las gallinas transmiten enfermedades muy peligrosas. Si por casualidad te cae una caca de alguna, que sepas que no traen buena suerte. Limpia la zona afectada con agua y jabón cuanto antes. No frotes en seco, ya que podrías extender la materia, inhalarla o irritar la piel. Cambia la ropa afectada y lávala con agua caliente. Evita tocarte la cara hasta haberte lavado las manos. Consulta médica si tienes una herida abierta o un sistema inmune debilitado.
Y la banda sonora 👇🏻 Olivia Dean – So Easy (To Fall In Love)
¿Habéis hecho alguna locura por amor? Contadme 😍

Replica a kanguro19 Cancelar la respuesta