El amor frente a las mutaciones

Hay algo mínimo, diminuto, tímido, miedoso incluso, por frágil, escondido en el espacio de la sinapsis, entre neuronas, y eso es tu tú persistente; todo lo demás, cualquier otra célula que te conforma, es mutante. Salvo esa minúscula partícula primordial del alma, todo en nosotros cambia. Somos duelo y proyecto en continuidad. En el amor también. Sobre todo en el amor.

Un día alguien se enamora de la versión provisional de ti, o de la versión que cree adivinar que existe de ti —podría ser un espejismo, una proyección, esto también— y al cabo de cierto tiempo —no lo dudes, es inevitable— te lo encuentras indignado, cabreado, como si por haber cambiado, o haber vuelto a ser, o ser quien realmente eres, estuvieses incumpliendo el pacto.

Y es porque rara vez uno se enamora de tu minúsculo tú persistente que no ofrece nada. El amor es muy exigente. 

Mi psicólogo me dijo: “no tienes que hacer nada para ser querida… eres querible solo por ser tú…” Se lo agradecí. Me subió la autoestima y me sacó de la depre, pero sus palabras reconfortantes son mentira. El amor es un tirano. Y encima es miope. Solo los amigos pueden ver con el corazón, lo esencial es invisible al amor.

Así que, lo normal es que en cualquier momento mutes, cambies de piel, dejes de cumplir las expectativas y las fantasías del otro, y te conviertas en una horrible decepción, un fiasco, que pases de ser adorado a convertirte en su frustración; que desates la crisis.

Es f4cking así. Uno debería prometerse amarse hasta que la mutación fatídica nos separe. Es como si se rompiera el hechizo.

Puede que se termine ahí, y que repitas la misma historia con otra persona. Encadenando amores y desamores. Y puede que no, que consigas encadenar amores y desamores con la misma persona; una relación larga en la que, por turnos, vas mudando de piel, superando duelos, proyectando nuevas expectativas y volviendo a ser objeto de deseo.

No se sabe. Puede que cada nueva versión de tu tú le guste al otro, y puede que no. Puede que te re-enamores del mismo, sin ser ya el mismo, y puede que no. 

Lo más difícil no es dar por finiquitada a la persona que amabas, sino la fantasía, lo que habías imaginado con ella y la versión de tu tú junto a esa persona. En el amor, el noventa y ocho por ciento es imaginación, y los sueños rotos son los más dolorosos de procesar, por eso la gente se cabrea. Porque es más fácil echarle la culpa al otro que admitir que te has hecho una película.

Si en este momento te encuentras en medio de una crisis amorosa (y consideras que lo vuestro todavía es salvable) no te cabrees. Analiza y pregúntate: 

1 ¿Somos amigos? ¿Puedo ver su micro-yo primordial? Porque el amor (que perdura) necesita corregir (algo) tanto su propia miopía como su tiranía. 

2 ¿Puedo sentir o volver a sentir deseo y pasión por su cuerpo? Porque sin erotismo ¿de qué hablamos? Sin deseo no es amor, es amistad. 

3 ¿Puedo tener o volver a tener un proyecto común, sueños, ilusiones, fantasías, se cumplan o no?  Para que la costumbre no disipe el olor ni difumine la silueta de la persona amada; ni se consuma la pasión en el atroz aburrimiento de lo cotidiano.

Es mi horrible tendencia a las instrucciones; la culpa la tuvo Cortázar, ahora es mía. Sigo:

4 ¿Puedo renunciar a lo perdido? Porque es obligado renunciar a los reproches. No basta con aceptar al nuevo otro; hay que dejar de castigarle por la desaparición de todo lo perdido, incluso cuando lo que se ha perdido sea solamente el tiempo.

Y, 

5 ¿puedo enamorarme de esa nueva persona? Como si la viera por primera vez. Con toda una historia y un pasado, que deje de importar. 

A veces se puede resistir a las mutaciones; con un poco de amnesia. Pero con otro poco de lucidez.

Alex

P.D. – Espero que le podáis sacar cierta utilidad a mis consejos. Los puntos 1, 2, 3 sirven para amores nuevos y viejos, los 4 y 5 para los ya conocidos. Para todo lo demás, os recomiendo el I Ching, el libro de las mutaciones. En la foto, sus 64 hexagramas.

Y la banda sonora 👇🏻  Billy Joel – Just The Way You Are , porque puede que mi psicólogo tenga razón (aunque yo no lo crea) y que encuentres un incondicional 😘