Eclipse

Yo puedo prometer y prometo (creo que la frase se ha puesto de moda) que tengo menos de doscientos años y que ya había vivido un eclipse del siglo además del de ayer. No entiendo esto de los eclipses que suceden cada cien o doscientos o trescientos años; serán excepcionales según las coordenadas 69 Ω (IVβ) 2805091292 que diría Gurb, o el comandante de Gurb, que era quien llevaba el diario de a bordo, pero yo, por lo menos, recordaba otro.

También fue un eclipse anunciado a bombo y platillo, tanto fue así, que fui a buscar a los niños al cole y de ahí al jardín de mi madre para que no se perdieran la experiencia de su vida y del siglo. El de ayer, después de lo vivido en sus infancias, les ha dado casi igual, es lo que pasa cuando haces las cosas demasiado joven, hasta que no llegas a la madurez no te apetece repetir prácticamente nada. Creo que mis hijos hasta me lo han reprochado un poco, ‘es que mamá no se entera de nada’, oigo que piensan. Aunque quien lo piensa soy yo, mis hijos me tienen más estima de la que me tengo yo a mí misma, como madre, porque ser madre es lo mismo que ser un metepatas continuo, yo por lo menos; mis errores más garrafales los he cometido ejerciendo la maternidad, y desde luego son de los que más me arrepiento. 

Este eclipse recién gastado del siglo, en posición 69 Ω (IVβ) 2805091292, que es lo raro, porque aquí no ha sido total, será eclipsado el año que viene, por otro sobre el que probablemente, si Dios quiere, también escribiré; será el próximo 2 de agosto del 2027. Y después, en el 28 llegará otro, anular, han dicho, no sé explicar qué es. Para entonces, lo sabré. Si habéis tirado las gafas especiales para eclipses, sabed que habéis hecho el primo, y si todavía no os habéis deshecho de ellas, guardadlas en la caja de los utensilios, o donde queráis, faltaría más. Por cierto que, según dijeron en el telediario, las ha fabricado una única empresa que habrá hecho el agosto y el año, digo yo. No han parado en las últimas semanas con el tema, casi eclipsando, aunque ha sido imposible, lo de Ceuta y Melilla; porque es gravísimo y por vergonzoso cómo el gobierno está no-actuando (presuntamente lo suficiente) para proteger nuestro territorio y a nuestros compatriotas. Seriedad aparte, la NASA lo ha retransmitido (el eclipse; vuelvo al eclipse) desde el patio de una iglesia de un pueblo de la España vaciada. Me ha parecido muy romántico. Los astrólogos han hecho todo tipo de predicciones. Y el que se haya creído lo que dijo un pupilo de Carlos Jesús, que en paz descanse, y que solo sabréis quién fue si alguna vez visteis Crónicas Marcianas: que un eclipse, advirtió, es como un vampiro de energía pero cósmico, que te chupa la energía, por lo visto durante los doscientos o trescientos años que tarda en volverse a dar otro, y que por eso, no se debe ver, pues imagino que se habrá ahorrado las gafas y que estará tan feliz con toda la energía intacta. Nosotros, no.

Nos hemos jugado la energía, comprado las gafas, verificado que eran las homologadas y apostado en la terraza.

20:00 Tiempo despejado, viento en calma chicha; temperatura 28 grados centígrados; humedad relativa, 80 por ciento; estado de la mar, llana.

Poco a poco, a cámara lenta, el sol, antes de ponerse por detrás de la sierra, ha decidido guiñar su ojo; ha sido como un atardecer de septiembre muy muy largo; y lo ha vuelto a abrir durante un momento antes de irse a dormir; el mirlo que me visita cada día en mi patio ni se ha enterado.

Alex

P.D.- Este 28 de agosto podremos disfrutar de otro eclipse, lunar, más corrientito, y parcial, pero que según los expertos nos sumergirá en lo más profundo de nuestras emociones. Entre unas cosas y otras parece que el universo se ha conchabado para resetearnos. Ni tan mal.

P.D.2.- Gurb es un extraterrestre en Sin noticias de Gurb una novela divertidísima de Eduardo Mendoza.

Y la banda sonora 👇🏻  Nirvana – Something In The Way